Sitios de noticias crean la Asociación de Periodismo Digital

La flamante entidad representará al segmento más dinámico de los medios.

Se trata de una de las noticias más importantes del mundo de los medios de la Argentina. Después de años de permanecer subrepresentados por las asociaciones tradicionales de la prensa, un grupo muy representativo de portales de noticias del país, acordaron la creación de una entidad que los represente: la Asociación de Periodismo Digital (APD).

Preside la flamante asociación empresaria el director de La Política Online, Ignacio Fidanza y fueron designados como vicepresidentes Patricio Malagrino de Minuto1 y Enrique Eiras de MDZ. Como secretario fue electo Carlos Marino de Letra P y tesorero Germán Sasso de La Brújula 24. En tanto que el síndico será Federico Gelblung de Diario Veloz, Mariano Suárez de 0223 fue electo vocal y Edgard Mainhard del pionero Urgente 24, vocal suplente.

La APD viene a ocupar un lugar vacante en el sistema de las entidades del sector y apunta a representar a los medios nativos digitales, hasta ahora marginados de las discusiones, pese a ser el segmento más dinámico.

La APD viene a ocupar un lugar vacante en el sistema de entidades del sector y apunta a representar a los medios nativos digitales, hasta ahora marginados de las discusiones estructurales, pese a ser el segmento de mayor crecimiento y dinamismo, según explica la declaración que firmaron los medios fundadores, que anunciaron además que por un período de dos semanas abrirán la incorporación de nuevos socios.

Se constituye además como una entidad pionera en Latinoamérica -con vocación regional-, al estilo de la Online News Association, que nuclea al periodismo digital de Estados Unidos y Canadá.

En su declaración, los integrantes de la APD se manifiestan “unidos por un objetivo común cuya prosecución entendemos impostergable: el establecimiento de reglas de juego que garanticen igualdad de condiciones y oportunidades para el desarrollo del Periodismo Libre, de nuestras empresas y la protección de la libertad de expresión en general y la libertad de prensa en particular, como pilares fundamentales de una democracia moderna”.

Y ratifican ser parte central de la revolución que vive el mundo de las comunicaciones, acaso sólo equiparable a la que produjo la invención de la imprenta. “Desde entonces, ninguna otra herramienta tecnológica realizó un aporte tan significativo a la capacidad de los seres humanos de comunicarse entre sí y de difundir y discutir sus ideas, como lo hizo internet”, agrega el texto.

Destacando que “esa tendencia se ha agudizado por la irrupción de la nueva generación de los NATIVOS DIGITALES. Es decir, una generación que nació al mundo digital sin intermediación del papel”.

“La revolución digital quebró en dos la historia de los medios de comunicación” señala la declaración y agrega que “hoy, los portales de noticias somos, en conjunto, un contrapoder”.

La revolución digital quebró en dos la historia de los medios de comunicación y hoy los portales de noticias, en conjunto, son un contrapoder, señala la Declaración de la APD.

“Funcionamos como contrapeso de los grandes medios tradicionales y como garantes de la imprescindible pluralidad informativa”, aporta el texto y concluye: “Es nuestra obligación entonces, organizarnos para garantizar la consolidación de nuestras empresas periodísticas y permitir que cada día más medios Digitales puedan surgir, en un mercado muy exigido, donde son prácticamente el único segmento que puede exhibir un crecimiento sostenido, pese a no contar con las ventajas de otros actores de los medios”.

En su primer agenda de trabajo, la flamante Asociación ya inició un pedido para que el Senado de la Nación convierta en ley la inclusión de los portales de noticias en la ley de beneficios a las Pymes Periodísticas, que de manera insólita sólo excluyó a los medios digitales, discriminación inconstitucional que sobre el final del año corrigió Diputados y ahora aguarda su tratamiento por la cámara alta.

Entrevista a Santiago Cantón

Trabajó con la familia Kennedy y en el Instituto Nacional Demócrata, también fue secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ahora se sumó al gobierno de María Eugenia Vidal. Con más de veinte años en México, nos dio un gran panoramaCanton y L.P.O b sobre el momento actual de la política de Estados Unidos y la situación de los derechos humanos que se encontró en la Argentina.

El caso López marca un cambio de época en el peronismo

Massa cree que es el principal beneficiado. El ocaso del kirchnerismo.

 Se trata de esos acontecimientos que redefinen la política. La detención de uno de los funcionarios más importantes de los doce años del kirchnerismo, revoleando bolsos repletos de dólares, al interior de un convento semi abandonado, ante la mirada escandalizada de un grupo de monjas, supera la escena más delirante de Tarantino.

“Yo robé dinero, para venir a ayudar acá, me van a meter preso”, gritaba López mientras desparramaba millones de dólares. El problema es que la escena confirma todo lo que se dijo y se sospechaba: Que el kirchnerismo saqueó el Estado, que cobraban las coimas en efectivo y que ahora no saben que hacer con ese dinero.

Como le explicó una fuente muy importante del mundo de las finanzas a este columnista, cuando se llega a una encerrona como la que viven los kirchneristas, la única solución es quemar la plata -sí, como en Breaking Bad-. Amontonarla en un desierto, rociarla de nafta y prenderla fuego. Así de sencillo. Pero claro, la codicia pudo más.

En el plano político, acaso todavía sea pronto para mesurarlo en toda su extensión, pero ya se pueden sacar algunas primeras lecturas. La escena agudiza la degradación del kirchnerismo a un punto que acaso ya no tenga retorno y abre un enorme interrogante sobre una eventual regreso de Cristina Kirchner a la esfera pública para competir en las elecciones del año próximo.

De manera simétrica le da la razón a aquellos peronistas que eligieron apartarse de la conducción de Cristina, como Pichetto, Bossio y la mayoría de los gobernadores. Es razonable entonces esperar una sangría de legisladores y dirigentes hoy identificados como kirchneristas, hacia esas cabeceras de playa.

Le da por otro lado la razón a Massa en su argumento frente a todos aquellos que le piden que regrese al peronismo. “Yo ya pagué el costo de romper ¿Porqué voy a volver a un lugar donde tengo que dar explicaciones por la corrupción y La Cámpora?”, suele responderles.

Son posicionamientos tácticos lógicos y cruzados por los primeros tanteos por las listas del año que viene y la presidencial del 2019. Pero lo que está claro es que la transición políticaque inició el gobierno de Macri al pasar de un régimen populista a una economía de mercado, tuvo su primera eclosión importante en el peronismo.

Para el Gobierno es una buena noticia porque le saca de agenda el tarifazo y los efectos mas duros del ajuste. Pero a la vez, acelera el cambio de piel en el peronismo, que acaso llegue a las elecciones del año que viene con el kirchnerismo enterrado, y eso lo vuelve un rival mucho más difícil.

Pero el cambio de época más visible se vivió esta tarde, en el Congreso. Allí, Pichetto, Massa, y un grupo de gobernadores peronistas, negociaban la aprobación de los pliegos que propuso el Gobierno para la Corte Suprema y las modificaciones a la ley de blanqueo y pago a jubilados.

Por primera vez en más de una década, las negociaciones políticas más importantes del país se cerraban sin la presencia de kirchneristas.

Macri paga el costo de una transición necesaria

La pericia de Macri para mantener el rumbo entre las negociaciones infinitas, definirá su Presidencia.

Por Ignacio Fidanza

Exceptuando al kirchnerismo que mantiene la defensa de un proyecto populista-y está en todo su derecho-, la crítica al gobierno de Macri es más metodológica que de rumbo. El Presidente inició una corrección estratégica que en el trazo grueso regresa a la Argentina a una economía de mercado similar a la que impera en la mayoría de los países de la región.

Por definición, la operación de pasar de un régimen populista a uno de libre mercado es una transición política. Y se sabe que las transiciones suelen ser implacables con sus creadores, que aún exitosos, deben esperar décadas para que se les reconozca el trabajo realizado.

Es natural. El sentido profundo de la transición es cambio, mutación, proceso de transformación que deja inconformes de uno y otro lado. Unos porque pierden lo que tenían, otros porque lo nuevo no termina de llegar, con la urgencia de sus deseos. Navegar atemperando la revancha y amansando a los derrotados, no es tarea sencilla.

Pasar de un régimen populista a una economía de mercado no es una tarea sencilla. Las transiciones, que dejan inconformes de uno y otro lado, suelen devorarse a sus pilotos.

Por eso, mientras los seguidores de Cristina denuncian un ajuste impiadoso, desde la tribuna neoliberal miran los números del déficit y acusan al Gobierno de practicar un kirchnerismo de buenos modales. Paradoja clásica de toda transición. Adolfo Suárez, lamentablemente, no está vivo para consolarlo.

La buena noticia es que Macri parece dispuesto a pagar el precio. No es poco.

Como sea, el proceso histórico en el que está embarcado lo excede y eso es lo interesante. Si se mira hacia delante, las opciones que empiezan a bosquejarse: Sergio Massa, Florencio Randazzo, Juan Manuel Urtubey, María Eugenia Vidal, son variantes de su orientación programática, en todo caso con la promesa implícita de mayor eficacia en la gestión política y tal vez una sensibilidad social más aceitada. Habrá que ver. Pero es indudable –si se miran las encuestas-, que el regreso al populismo es una salida sólo para un porción minoritaria de los argentinos.

Tal vez esa sea la razón que explique porqué Macri dejó de caer en las encuestas, porque en el medio del tarifazo, el pico inflacionario y la caída de la actividad, la mayoría de la población mantiene una paciencia budista, que parece exceder incluso la tontería apresurada de prometer un repunte en el segundo semestre. Tontería que Gabriela Michetti se apuró a corregir, con más visión política que aquellos que se burlan de su “sincericidio”. Siempre es mejor anticipar las malas noticias que esperar la decepción.

Y ese es otro dato alentador. Los argentinos, por una vez, parecemos dispuestos a transitar el camino a la madurez. No hay recetas mágicas. Bienvenidos al mundo. Las inversiones hay que pelearlas. Generar trabajo digno es difícil y pasar de una economía sojadependiente a un modelo de desarrollo diversificado puede llevar décadas. Pero veamos la trayectoria.

El chavismo que no fue

Cristina trazó una línea que apuntaba al firmamento chavista. Forzó así a un extremo, a un peronismo que siempre fue más parecido al PRI mexicano que al socialismo cubano. Y como era lógico, ese esfuerzo ideológico terminó ralentizando el proceso que imaginaba la ex presidenta.

Hoy, la Venezuela de Nicolás Maduro logró el milagro de convertir en sensatos al régimen de los Castro. Así de mal está ese experimento, prometido como el paraíso recuperado.

Unos miles de kilómetros más al sur, el peronismo retoma –con contradicciones- la corrección programática que ensayó Néstor Kirchner, luego de la eclosión del neoliberalismo de Carlos Menem. En esa franja se mueven Massa, De la Sota, Urtubey, Gioja y Bossio, por citar algunos.

Es un remix de aquel peronismo renovador de Cafiero que supo combinar ideas modernizantes con justicia social. Un regreso a las fuentes que seguramente agrada al paladar de Carlos Grosso, no casualmente uno de los primeros en advertir sobre los desplazados del modelo menemista; hoy integrante muy escuchado de la mesa chica del Presidente.

Es ese viejo sueño incumplido de convertir al peronismo en un PSOE a la Felipe González, que hoy enfrenta la disincronía de vivir en un mundo que acumuló decepciones. Sin embargo, esa sensibilidad que se abre paso en las aguas subterráneas del partido mayoritario de la Argentina, ofrece a Macri la oportunidad de darle a su Presidencia un rol histórico ingrato pero valiosísimo: Ser el Gobierno que regresó a la Argentina a la senda de la normalidad. Aquel que pagó su libra de carne, para que tal vez otro disfrute de la cena.

Claro que las acechanzas son tremendas y la falta de política es evidente y fue advertida. Por eso, por ejemplo, Macri puede perder las elecciones del año próximo. Porque incide lo estructural y lo operativo. Pero algunas derrotas bien orientadas valen más que victorias oportunistas. O dicho de otra manera, nadie dijo que la redefinición de un Estado sobredimensionado y agotado, iba a ser agradable.

El otro riesgo, mucho más serio, es quedarse a medio camino de todo y no resolver nada de lo importante. Es el riesgo ineludible de las transiciones y lo que en definitiva juzgará la presidencia de Macri: Su pericia para, entre negociaciones infinitas, ir llevando el pulso de la línea trazada.

El especialista español presentó un libro sobre el impacto de los smartphones en la política.

“En algunos lugares del mundo ya es más fácil tener un teléfono inteligente que agua potable o cloacas”, advirtió Antoni Gutiérrez-Rubí, durante la presentación de su libro “La Transformación digital y móvil de la comunicación política”, realizado el miércoles pasado en la Fundación Telefónica en la Recoleta.

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El especialista español presentó su último trabajo junto al director de La Política Online, Ignacio Fidanza y el especialista en comunicación gubernamental, Mario Riorda. La directora de puntogov, Sabrina Díaz Rato, coordinó el debate.

Gutiérrez-Rubí analizó la revolución política y mediática que implica el acceso de miles de millones de personas a smartphones con conexión a internet, que les permite conectarse con las redes sociales en tiempo real e informarse a través de la web. Se suma a este fenómeno la aparición de los denominados “nativos digitales”, las nuevas generaciones que no leen diarios ni revistas de papel.

Fidanza explicó que esta revolución permitió que medios chicos como La Política Online pudieran crecer y hasta competir con gigantes como los grandes diarios porque “la pantalla iguala”. “Para el usuario que accede desde su celular, lo importante es el contenido, no tiene dimensión de las enormes diferencias en tamaño económico entre los portales y los grandes diarios”, agregó.

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“Nuestros teléfonos continúan relegando a gigantes de la información como los periódicos al cajón de los recuerdos”, agregó Gutiérrez Rubí, quien señaló que enganchados con las redes sociales, los teléfonos pueden ser incluso instrumentos de cambio político, al generar redes que se unen por causas ciudadadas, más allá de los partidos.

Fidanza matizó ese entusiasmo: “El epílogo de la primavera árabe, que detonó en Egipto es verdad a través de la combinación de celulares y Facebook, nos obliga a repensar el entusiasmo inicial. Hoy Egipto sufre un gobierno militar igual o incluso más duro que el de Mubarak”.

Fidanza matizó el optimismo por el impacto de las redes sociales en la política: “El epílogo de la primavera árabe en Egipto nos obliga a moderar el entusiasmo”, afirmó.

Riorda aportó la mirada de la comunicación gubernamental. Señaló que el PRO hizo un uso extraordinario de las redes sociales en la pasada campaña electoral, pero luego no supo adaptar su comunicación a la situación de ser Gobierno. “Continúan comunicando como si estuvieran en campaña”, puntualizó.

El especialista advirtió además que hay que ser prudente a la hora de merituar el impacto político real de las “conversaciones” en las redes sociales. “Scioli tenía en las redes un 78 por ciento de menciones negativas y Macri un 80 por ciento, y sin embargo uno sacó más del 48 por ciento de los votos y el otro el 51 por ciento”, subrayó.

“El uso de robots y granjas de usuarios alquilados que hacen las fuerzas políticas, distorsiona las mediciones sobre reputación en las redes”, advirtió Riorda.

Gutiérrez Rubí opinó sin embargo que en la nueva sociedad de la “política del bolsillo” -por el lugar donde se guarda el celular-, se va imponiendo una tecnopolítica. “Quien controla la conversación (la de los medios sociales), acaba por tener una posición de dominio en la creación de opiniones con decisión de voto”.

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Los inversores miran a la Argentina de Macri con mayor realismo

El director de LPO, Ignacio Fidanza, se reunió con una decena de fondos interesados en invertir en la Argentina.

La Política Online fue invitada a dar su visión sobre el actual proceso político de la Argentina, en una charla con una decena de fondos de inversión interesados en invertir en el país, organizada por el equipo que lidera Guillermo Mondino, jefe del área de mercados emergentes y estrategia del Citibank.

La conferencia organizada esta lluviosa mañana en el piso 14 de la sede corporativa del Citibank en la calle 53 en pleno Midtown de Manhattan, contó con la presencia de ejecutivos de importantes fondos de inversión como Lazard, Pharo, AB Global, Fintech, BNAM, Fir Tree y MSAM, entre otros.

Los ejecutivos se mostraron muy interesados en conocer las posibilidades de éxito de la transformación económica que intenta llevar adelante el gobierno de Macri y sus principales desafíos políticos.

A diferencia del entusiasmo inicial que embargó al mundo de los negocios tras el triunfo de Macri, ahora prevalece un apoyo mucho más realista e informado, que trata de medir con mayor precisión los límites de la estrategia de ajuste gradualista que lleva adelante el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay.

La posibilidad real de Macri de reelegir y las chances de un regreso del populismo de la mano de Cristina Kirchner es otra inquietud central ya que eventuales decisiones de inversión, necesitan saber con que horizonte temporal contarán.

El apoyo al giro que Macri le imprimió a la Argentina se percibe tanto como la cautela. Otro tema central es la evolución del acuerdo con los holdouts que entró en zona de turbulencias por el lado menos esperado: La beligerancia de los fondos liderados por Paul Singer en la Cámara de Apelaciones de Nueva York.

En el mundo de las finanzas de Nueva York se valora el apoyo que la administración de Barack Obama brindó al gobierno argentino en el juzgado de Thomas Griesa, que si bien no es la primera vez que lo hace, nunca fue tan contundente. Coincide además con la actual voluntad del magistrado de terminar con el pleito.

Sin embargo, crece la sensación de que hay algo del acuerdo anunciado que se desconoce, que está motivando la agresividad de los holdouts. El principal temor es que si no se logra llegar a la fecha de pago del 14 de abril, el acuerdo se de por caído, lo que implicaría un severo daño político al Gobierno y una revitalización de los argumentos de Cristina Kirchner y Axel Kicillof.

En ese sentido, no se descarta que acaso los fondos liderados por Singer estén tensando la cuerda con la idea que si este acuerdo se cae se podrá alcanzar otro, acaso con mejores condiciones.